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| M. I. JOHANN ECHAVARRIA |
COMENTARIOS Y SUGERENCIAS DEL MI JOHANN ECHAVARRIA SOBRE EL NACIONAL DE MAYORES 2006, A REALIZARSE EN ARAUCA
09.03.2006.
(Medellín, Colombia) Por Johann Echavarría
Acabo de ver la resolución de marzo 4 de 2006 que cambia la reglamentación
del Campeonato Nacional de Mayores 2006 y estoy bastante preocupado.
He jugado todos los campeonatos nacionales de mayores desde hace 11 años
exceptuando los de los años en que ha habido juegos nacionales
en cuyo caso he jugado el selectivo a la Olimpiada Mundial por Eequipos. Es
la primera vez que me toca ver que en la misma resolución se acepta
que el torneo no tendrá premiación para los que ganen el tiquete
a la olimpiada. Esto es bastante desmotivante para los jugadores que año
tras año deseamos competir en esa fiesta del ajedrez que es el torneo
más importante de nuestro calendario nacional.
Sé de las dificultades económicas de nuestro país y de
los grandes esfuerzos que ha hecho nuestra Federación para realizar
durante estos años torneos con premiación y al mismo tiempo
garantizar los viajes de quienes hemos podido clasificar a los eventos internacionales,
pero aceptar que nuestro torneo baje de calidad es colaborar con su extinción
.
PROPUESTAS
Propongo que busquemos soluciones entre Federación, ligas y jugadores aunque tengamos que aplazar el torneo una o dos semanas (que sí se puede, ya que la olimpiada es en mayo). No soy enemigo de la descentralización del ajedrez ya que gracias a los numerosos eventos realizados en diversas partes de Colombia hemos tenido la oportunidad de conocer la belleza de nuestro país, además en las regiones se han organizado excelentes torneos, pero si hacer el evento en un municipio bonito pero apartado implica una disminución tal de la premiación y de la calidad de las condiciones a los jugadores creo que es preferible que se reasigne el torneo a una ciudad con más habitantes donde se recaude por concepto de inscripción el dinero suficiente para hacer un torneo decente y con premiación, pues con la resolución actual si al campeón nacional no le dan la visa a Europa significaría que quedó campeón nacional y no recibió premio alguno por tal victoria (a menos que quiera pelear judicialmente por el efectivo de su tiquete dejando así sin equipo a Colombia), por no hablar de los problemas que tendrá el que quede de quinto con su medio tiquete.
Hace unos años el que quedaba de sexto en el masculino (en el femenino es algo similar) iba invariablemente, y todos recibían viáticos para el viaje y ahora el sexto jugador no existe, no hay viáticos y el quinto debe luchar para poder ir cuando es de dominio público que la organización de la olimpiada paga alojamiento y comida a los 6 varones que inscriba cada país en su equipo masculino. Se que esto no es culpa de la Federación sino de la difícil situación económica y por eso es que propongo que luchemos para no perder la calidad de nuestros eventos.
Somos muchos con esta preocupación y espero que entre todos podamos
rescatar nuestro Campeonato Nacional. El ajedrez es lo que nos une como una
familia, tratemos de no perder los espacios ya ganados.
Los invito a opinar y proponer soluciones.
La resolución de marzo 4 de 2006 la pueden ver en: http://www.ajedrezencolombia.com/fecodaz1_reglamentotorneos.htm
Atte. Johann Echavarría.
NUEVO LIBRO ESCRITO POR EL MI JOHAN ECHAVARRIA Y LUIS YEPES
16.02.2006.
(Medellín, Colombia) Tomado del Diario El Colombiano de Medellín.
Luis Eduardo Yepes y Johann Echavarría son los autores del libro
"Ajedrez".
Un libro sobre Ajedrez, bellamente editado e ilustrado a todo color. Con ilustraciones
de Catalina Acelas que parecen para complementar un libro de cuentos,
desde la tapa nos cautiva con una torre que bien parece una botella, por cuya
ventana se ven dos jugadores de ajedrez, con la típica postura de quien
piensa: cabeza sostenida con la mano y ojos clavados en las cuadrículas.

El Ajedrez, no se deja encasillar
Tomado del Diario El Colombiano (15-02-2006 página 12A)
Luis Eduardo Yepes
y Johann Echavarría son sus autores.
Leyendas y verdades del juego de los perfectos indiferentes.
Un libro sobre Ajedrez, bellamente editado e ilustrado a todo color.
Por
John Saldarriaga
El ajedrez, juego de los perfectos indiferentes, es al mismo tiempo actividad lúdica y artística.
Lo cierto es que tomado
en cualquiera de estas formas puede conducir a sus aficionados a
vivir en una apasionada obsesión. Gente a la que se olvida comer y
dormir por defender la
dama o por leer con fruición infantil una clásica partida.
A Luis Eduardo Yepes y
a Johann Echavarría los llevó a preparar un libro colorido,
de
textos breves y bien contados sobre la historia de este juego, las piezas,
los movimientos
y algunas partidas célebres, redactado de una manera tan ágil
que provoca sentarse a jugar.
Con
ilustraciones de Catalina Acelas que parecen para complementar un libro de
cuentos,
desde la tapa nos cautiva con una torre que bien parece una botella, por cuya
ventana se
ven dos jugadores de ajedrez, con la típica postura de quien piensa:
cabeza sostenida con
la mano y ojos clavados en las cuadrículas.
Afuera, en un cielo azul ajedrezado, una simple palabra, Ajedrez, título del libro.
Advierte a los lectores
que hay dos formas de practicar este juego. Como la liebre o como
la tortuga. Con inquietud e indisciplina no se consiguen mejores resultados
que con
paciencia y concentración.
En la historia del juego,
cuenta las leyendas que se han tejido en torno al tema.
Que se trata de un juego inventado hace más de 2.500 años, que
al principio se jugaba
entre cuatro personas y hasta se usaban dados.
Y termina contando una
historia más cálida: "En un país llamado Taligana
el cual fue
invadido por un reino enemigo, Iadava, rey de Taligana, para defenderse de
sus invasores
envió a los mejores guerreros del reino, incluyendo a su hijo, el príncipe
Adjamir, a
combatir por su pueblo", Los soldados lograron vencer al invasor, pero
el príncipe perdió
la vida en la batalla. El rey se sumió en una aflicción tan
grande que sus consejeros
convocaron a los habitantes a mostrar alguna gracia que lo pudiera animar.
Entre cientos de personas
apareció Sissa, quien se dedicó a crear un juego para distraer
al monarca y le enseñara a comprender las estrategias de la guerra.
Inventó el ajedrez y
fue a presentarlo al rey. Éste lo acogió gustoso, aprendió
las reglas y se aficionó tanto
al juego que quiso premiar al joven con las riquezas que deseara.
El inventor del ajedrez,
ante la insistencia, expresó su deseo: "Quiero que me des un grano
de trigo por la primera casilla, dos granos de trigo por la segunda, cuatro
granos por la
tercera, ocho por la cuarta y continuar así hasta llegar a la casilla
sesenta y cuatro,
siempre duplicando en cada casilla el número de granos de trigo de
la anterior".
El rey se sorprendió ante tal petición, pero la acogió.
Los encargados de satisfacerla
se demoraban tanto, que el monarca los llamó. "No es tan
sencillo, su majestad.
¡Sólo hasta
la casilla 20 se necesitan un millón cuarenta y ocho mil quinientos
setenta y
cinco granos!"
La cantidad de granos
de trigo que había que darle a Sissa en total equivalía a 18
trillones 446 mil 744 billones 73 mil 709 millones 551 mil 615. Otra lección
del inventor,
pensó el rey.
Es, pues, un volumen para
mirar, leer, solazarse con las figuras de reinos de fantasía y
de figuras que a veces parecen animadas.
En suma, para entender
que el ajedrez es un juego mágico, de ensueño, dueño
de una estética
maravillosa.
Un mundo aparte. O como
dice Luis Eduardo Yepes: la danza de la lógica en una pista de 64
casillas.
Ayuda al lector
Los autores y el libro
Luis Eduardo Yepes es coautor del libro La magia del Ajedrez. Ha publicado
también libros
de reflexiones como El valor del corazón, Destellos de Luz, Vivir un
arte mayor y Todo me
dice que te quiero. También ha sido ajedrecista de primera línea
en la Liga de Antioquia.
Johann Paul Echavarría
es ingeniero informático del Politécnico Jaime Isaza Cadavid.
Adquirió normas de Maestro Internacional de Ajedrez en Estambul, Turquía.
El libro que ahora publican,
Ajedrez, fue editado por Panamericana Editorial, en noviembre
de 2005. Contó con ilustraciones de Catalina Acelas.
Se consigue en las librerías de la ciudad por 30 mil pesos.